Vaso medio lleno o medio vacio… México en Sudáfrica 2010
Después de tomarme unos días para calmarme, pensar y analizar la eliminación de México del mundial me di cuenta de algo. La verdad es que son tantas cosas las que tengo en la cabeza con respecto a la Selección Nacional que probablemente tenga que escribir varios posts. Primero que nada, creo que es importante escribir sobre la impresión de México en general en Sudáfrica.
¿Qué se puede decir de la participación de México en el Mundial de Sudáfrica 2010?
Hay quienes dicen que fue un fracaso rotundo, hay quienes dicen que fue se dio un buen papel y se cumplió en general. En lo personal tengo sentimientos encontrados y, para bien o para mal, mi opinión a veces depende de mi estado de ánimo. Todo depende de si vemos el vaso medio lleno o medio vacío.
Vaso medio lleno
Se genero demasiada expectativa alrededor de un grupo que tenía nada mas 13 meses trabajando y en realidad solo fueron 2 los que dictaron el camino. La mayoría de las selecciones que aspiraban a lo más alto llevaban por lo menos dos años trabajando bajo un mismo esquema y entrenador. Nosotros tuvimos un “proceso” (odio esa palabra en este contexto) de pesadilla. Cuatro entrenadores en el mismo número de años. ¿En qué mente cabria el esperar algo más que el fracaso? Aún así, la gran mayoría tenia la confianza en que este grupo fuera a cambiar la historia de nuestro futbol. Un poco de presión nada más.
Teníamos un grupo difícil. Nos toco jugar la inauguración, con toda la presión que eso representa, y fueron meses y meses de especulación. Se dijo de todo, que si el anfitrión nunca ha perdido, que si los árbitros van ayudar a Sudáfrica, que si tienen a toda la afición de su lado, en fin de todo. Al final de cuentas empatamos, jugando pésimo. Si tomamos en cuenta lo último, no tiene nada de malo haber empatado, malo si hubiéramos perdido. Una gran noticia es que nuestra selección ni se intimido ni se presiono por jugar la inauguración contra el anfitrión. Tuvimos buenos lapsos de futbol en la primera mitad y para la segunda, con suerte o no, la libramos.
De cualquier manera nos repusimos para el siguiente partido y dimos cátedra contra una “potencia” mundial. Terminamos por meter en el hoyo a Francia y los pusimos en evidencia. Probablemente fue el mejor partido de México en su historia en los mundiales. Ya para el juego contra Uruguay estábamos prácticamente calificados y al final de cuentas ese era el primer objetivo ¿no? Calificar. Aun cuando perdimos, demostramos que podíamos pelear con quien fuera y que no nos íbamos a intimidar ante nadie. Eso por sí solo, fue un gran paso sobre todo si tomamos en cuenta nuestra historia.
Muchos “expertos” ni siquiera pensaron que fuéramos a salir de la fase de grupos y lo hicimos bien. Nadie dudo que mereciéramos estar en octavos de final. La actitud de la selección en la primera fase nos daba para pensar que se podía dar la hombrada contra uno de los grandes favoritos del torneo, Argentina. Si bien podríamos habernos clavado en el hecho de que no le ganamos a Uruguay y dejamos ir el liderato de grupo, tanto Aguirre como los jugadores le dieron rápidamente la vuelta a la página y se concentraron en Argentina. De hecho había varios seleccionados, como Rafael Márquez, que querían jugar contra Argentina en octavos de final. Eso nos muestra la gran confianza y mentalidad que tenía el grupo.
En el juego se dieron situaciones típicas del futbol, cosas que pueden pasar cualquier día ya sea en el Estadio Azteca o en la cascarita con los amigos. Un error arbitral y un error de Osorio le dieron el partido a Argentina. México jugó bien con todo y los errores, no se puede decir que Argentina (ni Messi) dominó este juego. Fue un partido peleado con momentos para ambos equipos. Al final, las individualidades de Argentina dictaron el resultado más que un trabajo colectivo. Nos quedamos fuera ante una verdadera potencia mundial. No tiene nada de malo ser eliminado de la mano de Messi, Higuain, Tevez, Mascherano, entre otros. Preocupante si hubiéramos quedado fuera en la primera ronda o ante un equipo como Corea del Sur o Estados Unidos.
Lo positivo es que con todo lo que se hizo mal durante estos 4 años, la verdad es que se sentaron las bases para una selección exitosa a futuro. Néstor de la Torre ha hecho un magnífico trabajo al frente de la Dirección de Selecciones Nacionales, Javier Aguirre le regreso la identidad y garra mexicana a la selección, se genero experiencia valiosa para la nueva generación haciendo un relevo generacional exitoso, además de que México se estableció como un exportador/generador de talento real ante los ojos del mundo. Vimos como Giovani dos Santos, Pablo Barrera, Efraín Juárez, y por supuesto Javier “Chicharito” Hernández daban un salto en su nivel y nos enseñaban que estaban listos para dirigir y ser los estandartes de nuestra selección. México y el resto del mundo lo pudo notar.
Todo esto, además de que no se dio un paso atrás. México siguió calificando al Mundial y la segunda ronda por 5 mundial consecutivo. Esto nos dice algo, constancia. Seguimos avanzando a pasos lentos pero seguros.
Vaso medio vacio
Esta oportunidad era única y probablemente no se repita. Teníamos a una selección en el momento ideal para hacer historia y romper todos los estigmas de nuestra cultura. Era una selección con un balance perfecto de experiencia, juventud y talento. Aparte teníamos al técnico ideal, alguien que ya conocía el medio de Selección Nacional, con experiencia mundialista, y con experiencia europea. Este grupo tenía ya a una gran parte de la generación campeona Sub17 del 2005 ya con experiencia europea y varios años de primera división. También contaba con varios jugadores con experiencia mundialista además de tener, por primera vez en nuestra historia, una base “europea”.
Tuvimos, por mucho, la mejor preparación previa al mundial de todo el mundo. Ninguna selección se concentro durante más de dos meses teniendo juegos contra rivales de todo el mundo para terminar jugando con potencias mundiales y ganándole al aún campeón del mundo. Las instalaciones que se consiguieron para la concentración durante el torneo eran de clase mundial, al punto que Carlos Queiroz (entrenador de Portugal) quería que se las cediéramos (Que “%!”&%$ de persona ¿no? Pero ese es otro tema). En fin, todo lo que se hizo fue con una meta en particular, hacer historia y pelear por el campeonato.
Nuestro grupo no era fácil pero tampoco lo podíamos llamar el de la muerte. Jugaríamos contra el peor equipo de África (aunque fuera el anfitrión), el peor equipo de Sudamérica, y una “potencia” europea que se califico al mundial de la “mano” de Thierry Henry. Una vez que empezó el mundial fue obvio que no iba a ser un mundial normal y las sorpresas se empezaron a dar por todos lados. Los grandes favoritos no jugaban particularmente bien, no había muchos goles y los grupos se ponían cada vez más reñidos. En general no hay un favorito realmente, todo el mundial ha estado nivelado y parece que así seguirá. Los “grandes” bajaron su nivel de juego y los “chicos” lo subieron. Este era singular a dudas el mejor escenario posible para que México hiciera historia.
Al llegar al último juego necesitando una victoria contra Uruguay para asegurar el primer lugar de grupo y así evitar a Argentina, simplemente no estuvimos a la altura. Fue ahí donde nuestro mundial se vino abajo, fue en este juego que fuimos eliminados realmente. Por azares del destino, nos habían puesto en bandeja de plata un camino relativamente fácil hasta la semifinal ya que Inglaterra había calificado como segundo de grupo y por ende no lo enfrentaríamos, hipotéticamente hablando, en cuartos de final. Lo único que teníamos que hacer era ganarle a Uruguay como ya lo hemos hecho muchas veces antes. No, no pudimos y nuestro destino se firmo en esos 90 minutos.
No soy de los que se derrota antes de tiempo o se hace menos antes los demás, simplemente me molesta que una y otra y otra vez, seamos incapaces de aprovechar las oportunidades de que se nos ponen en bandeja de plata. Nos encanta complicarnos la vida y en cierta forma creemos que el tomar el camino más complejo tiene más merito. No se trata de buscar siempre la salida fácil, se trata de aprovechar lo que la vida nos pone enfrente. ¿Por qué somos incapaces de aprovechar las circunstancias que en cierta forma son el fruto de nuestro trabajo?
La conclusión de todo esto es simple. Desaprovechamos la mejor oportunidad que hemos tenido para ser campeones del mundo. Todas las circunstancias estaban dadas para que hiciéramos un papel histórico, simplemente no las aprovechamos. Es un fracaso por ese simple hecho y dejamos pasar una oportunidad de oro.
Pues ahí están, ambas caras de la moneda. Yo me debato entre las dos, a veces lo veo medio lleno, a veces lo veo medio vacio. Veo que se logro mucho en todos los sentidos, administrativos, logísticos, deportivos, etc. Pero también creo que esta era nuestra oportunidad y no creo que vayamos a tener una tan clara como esta.

